miércoles, 1 de septiembre de 2010

Primer día de guarde


¡Qué difícil es mandar a tu hijo a la guardería! Todos me dicen que allí estará mejor, que aprenderá mucho, cambiará un montón, se hará más sociable, más independiente, comerá de todo, cagará solo y pronto empezará a pasar de mi... Y es que la "guarde" significa precisamente eso, que mi hijo me necesita cada vez menos. Ha iniciado ese camino sin retorno e imparable que es el de hacerse mayor. Pronto, esas palabras a medias que ahora me hacen tanta gracia se harán más nítidas para formar frases complejas plagadas de porqués. En los columpios ya no buscará mi presencia a su lado pues preferirá jugar con sus amiguitos. El ritual de la cena con pan viendo "Shrek" ya no irá de mi mano, sino de sus manitas que, poco a poco, se hacen autosuficientes para que él solito se preparare esos caballitos con pan que tanto le gustan. Hugo crece y casi sin que me de cuenta, el tiempo pasa: una etapa, luego otra y después otra y cada una de ellas me aleja de él para tenerlo más cerca.