La controversia, en realidad discurso oculto, reside en que lo que parece un artilugio pasado de moda está en diálogo con el futuro más lejano, como tratando de tomar los restos de nuestra moderna sociedad tecnológica y la recreación en cosas útiles.
domingo, 10 de julio de 2011
Art Donovan
La controversia, en realidad discurso oculto, reside en que lo que parece un artilugio pasado de moda está en diálogo con el futuro más lejano, como tratando de tomar los restos de nuestra moderna sociedad tecnológica y la recreación en cosas útiles.
lunes, 27 de junio de 2011
La magia escénica de Han Sungpil
domingo, 12 de junio de 2011
A modo de introducción
El término steampunk nació en la década de los años 80 y es una variación del cyberpunk; los primeros relatos de este género fueron novelas negras o pulp fiction propias del cyberpunk pero ambientadas en la «era del carbón y vapor» o era victoriana propia de los cuentos de Charles Dickens.
Con posterioridad a esta Era Victoriana de fantasía se le introdujeron nuevos elementos, como excéntricas máquinas de vapor, complicados trabajos de artesanía mecánica, autómatas propulsados de las más exóticas formas y dotados de inteligencia, etc., lo que convirtieron a este subgénero en un mundo de fantasía mágico cargado de barroquismo, algo alocado y grotesco, que convive entre la niebla de Londres, lugar de acción habitual de este género.
El género recurre usualmente a realidades supuestas en las que la civilización ha tomado un camino científico diferente al actual, reemplazando la electrónica, los combustibles nucleares y fósiles y otros avances por la tecnología del vapor y del combustible de carbón. En ocasiones se plantea la posibilidad de haber avanzado a la actual era de la informática por medio de máquinas sumadoras similares a la de Charles Babbage (con ruedas dentadas y tarjetas perforadas) en vez de la válvula de vacío y posteriormente del transistor.
El género recoge estas posibilidades, un mundo que parece anclado en las historias de Julio Verne y H.G. Wells pero lejos de la realidad, tan avanzado científicamente (en su extraña y retorcida forma de hierro, carbón y vapor) como el nuestro.
Lejos de ser sólo un subgénero literario de ciencia-ficción, el steampunk se ha trasladado al mundo del cine (Wild Wild West, La liga de los hombres extraordinarios o incluso Regreso al futuro III); al de animación, con películas como El castillo ambulante o Steamboy, o series como Last Exile; a la novela gráfica o cómic (SteamPunk o La Liga de los Caballeros Extraordinarios), o al mundo del videojuego (con títulos como TimeShift o los «Vinci» del juego Rise of Legends así como la exitosa saga de Thief, o el esperado título para Wii Epic Mickey), y por último la película y el comic de Van Helsing un cazador de vampiros que lucha contra los monstruos de la época victoriana, muy similar en la mezcla que hace de varios monstruos de novelas de aquella época.
miércoles, 4 de mayo de 2011
Bin Laden... ¿muerto?
lunes, 2 de mayo de 2011
Estocolmo, ciudad de inspiración

Abismo entre dos generaciones
Richard, nos has convencido de que los niños de hoy en día no se parecen a los que fuimos nosotros, y que el mayor reto de la educación es asumir este cambio de la sociedad, ¿no? ¿En qué sentido son distintos?
Richard Gerver:
Creo que al nacer somos esencialmente iguales, siempre hemos nacido igual. Pero las condiciones y el entorno donde crecen ahora han cambiado y, por eso, los niños cambian como personas a medida que van madurando. Y me parece que la diferencia más importante radica en que, como los medios de comunicación tienen un alcance increíble en la actualidad, gracias a Internet, a la televisión, a las conexiones vía satélite… están expuestos a problemas y oportunidades para entender y conocer y aprender y experimentar cosas que, cuando nosotros éramos niños, no estaban ahí. Nosotros crecimos y nos criamos en comunidades pequeñas. Aprendimos mucho de nuestros padres, de nuestros profesores y de las personas que vivían en la misma comunidad que nosotros...
Eduard Punset:
…y de los libros.
Exacto, ¡y de los libros! Teníamos experiencias bastante limitadas, y además nos costaba bastante tiempo irlas forjando. En cambio, a los niños de hoy se los bombardea con experiencias, conocimiento e información. Creo que saben más cosas, pero que no necesariamente son más sabios. No se han vuelto más sabios, pero sí están expuestos a más cosas y eso ha cambiado su perspectiva del mundo.
Eduard Punset:
¿Y qué hace que una experiencia sea una fuente de aprendizaje? Es decir, ¿crees que hoy en día los niños tienen que ser más resistentes o más interactivos o… qué es lo que hace que los niños actuales puedan ser más listos?
Richard Gerver:
Creo que la clave está en el término empoderamiento. Creo que los jóvenes de hoy se sienten cada vez más desconectados de la sociedad. Y creo que esto sucede porque la cultura y el mundo han cambiado muchísimo en una sola generación. El mundo siempre ha ido cambiando, pero últimamente ha cambiado exponencialmente, a una velocidad sin parangón. Esto ha abierto una brecha generacional realmente grande entre la juventud de hoy y los ciudadanos adultos. Me parece que de ahí viene este alejamiento cada vez mayor, y creo que los jóvenes tienen mucho que decir sobre lo que quieren del mundo y lo que creen que el mundo debería ser, pero también creo que no están seguros de cuál es su lugar, ni están seguros de cómo pueden influir positivamente en la sociedad que les rodea. Y me parece que nosotros, como generación adulta, sentimos lo mismo: nos sentimos amenazados por lo que saben los jóvenes y por cómo viven la vida, tal vez más que antes. Lo que deberíamos hacer (y es el mayor reto que tenemos por delante) es cerrar esta brecha, y asegurarnos de potenciar las capacidades de nuestros hijos para que sientan que pueden ocupar un lugar positivo y constructivo en el mundo y que pueden volverse ciudadanos activos para desarrollar el futuro.
Eduard Punset:
Es curioso… ¿sabes? He estudiado mucho desde una perspectiva científica las dimensiones de la felicidad… Y, en lo referente a la felicidad, hay algo que hemos aprendido, y es que no importa tanto la felicidad en sí misma, sino que decimos que la felicidad se encuentra en la sala de espera de la felicidad. Y, en tus libros, mencionas algo muy parecido sobre la educación: dices que, en la educación, lo que importa no es la meta del viaje, sino lo que se hace durante el recorrido. ¿Nos lo puedes explicar?
Richard Gerver:
¡Claro! Creo que la educación siempre se ha basado en enseñarles a los niños cosas que condujeran a resultados. Siempre nos hemos centrado en el producto final. Y, por supuesto, en la mayoría de los sistemas educativos el producto final equivalía tradicionalmente a las calificaciones académicas.
Eduard Punset:
¡Eso es!
Richard Gerver:
Por tanto, el sistema se ha diseñado para garantizar que todos los niños consiguieran los mismos objetivos académicos durante su trayectoria escolar, y los profesores se han obsesionado con preparar a los niños para esas metas.
Eduard Punset:
…para estas certezas.
Richard Gerver:
Sí, exacto. Como consecuencia de eso, en cierto modo hemos olvidado que lo bueno de la educación está en realidad en la experiencia, en el momento, en la alegría de descubrir algo, en la satisfacción de tener una pregunta y poder buscar una respuesta, y no necesariamente en la propia respuesta. Creo que muchos niños y muchos profesores en el sistema educativo se sienten frustrados porque, por culpa de las presiones y la obsesión por los resultados, la magia del viaje se ha disipado. Me parece que éste es el motivo por el que cada vez hay más niños que abandonan los estudios enseguida que pueden, porque no ven en ellos ninguna pasión, ninguna emoción, y es a raíz de esta fijación con el destino final que ignora la alegría de lo que pasa por el camino.
Eduard Punset:
He escuchado la palabra pasión repetidamente en tus conferencias, en tus libros. ¿Cómo relacionas la pasión con los profesores?
Richard Gerver:
¡Lo primero que tenemos que preguntarnos es por qué los profesores deciden ser profesores! Los profesores eligen dedicarse a la docencia porque les apasiona hacer algo por los niños, por los jóvenes. Por eso se dice a menudo que la docencia es una vocación, un llamamiento, casi como el deseo de hacerse cura. Y nace de una pasión, brota del corazón, surge de la convicción de que, como persona, uno tiene la responsabilidad de hacer algo para cambiar las cosas, para tomar a los jóvenes de la mano y conducirlos a un lugar mejor.
En mi experiencia, todos los jóvenes que deciden hacerse profesores lo hacen por esta pasión. Desgraciadamente, lo que ocurre después es que el sistema está tan ordenado, tan reglamentado, tan centrado en los resultados específicos que, en cierto modo, perdemos la pasión por culpa de la presión. Y esto provoca que la pasión no se les transmita a los niños ni revierta en su experiencia de aprendizaje. En mi opinión, es vital mantener la pasión de los profesores para que puedan vivir esa vocación, ese deseo de capacitar y guiar y ayudar a los jóvenes de un modo expansivo. Si lo logramos, ¡entonces los niños también sentirán esa pasión! ¡Y de veras que así debe ser!
No en vano la mayoría de los que hemos consagrado nuestra vida a la educación lo hemos hecho porque nos encanta el viaje, nos encanta el descubrimiento, nos encanta investigar y descubrir cosas nuevas.
Eduard Punset:
Te has convertido en una especie de gurú mundial en el tema de la educación, especialmente porque fuiste el director de una célebre escuela que se convirtió en un proyecto conocido en todo el mundo. Me refiero a Grangeton...
Richard Gerver:
Grange. Sí.
Eduard Punset:
Grange, el proyecto Grange. ¿Qué tenía de especial?
Richard Gerver:
Bueno, siempre he creído que los niños necesitan entender por qué están aprendiendo. Y no solamente tienen que saber que aprender es importante para su futuro a largo plazo, sino que es necesario que se den cuenta de que aprender puede cambiarles (para bien) la vida ahora. Además, especialmente con los más pequeños, es importante que entiendan el contexto, ¿sabes? Si le dices a un niño de seis años: "esfuérzate mucho en la escuela porque algún día eso te ayudará a encontrar un buen trabajo"… qué quieres que te diga, ¡para la mayoría eso está demasiado lejos!
Así que para mí se trataba de asegurarme de poder decirles a los niños de seis años: «¡mira hasta qué punto estudiar puede mejorarte la vida ahora!» y también de ayudarles a estar implicados durante todo el proceso. Grangeton fue una manera de hacerlo, porque se basaba en eso… Cuando observamos a los niños que todavía no son suficientemente mayores como para ir a la escuela y miramos cómo aprenden, vemos que aprenden mediante la acción, mediante el juego, la experimentación. Por ejemplo, los niños fingen ser médicos, o enfermeras, o profesores. ¡Aprenden muchísimo de esto! Realmente conectan con el juego y les aporta mucho.
Eduard Punset:
Y a veces… perdona que te interrumpa, pero a veces te he escuchado decir que es mejor, en lugar de enseñar una asignatura concreta, formular una pregunta bonita. Como la de la tortuga, por ejemplo.
Richard Gerver:
¡Exacto!
Eduard Punset:
¿Cuál era el ejemplo?
Richard Gerver:
El ejemplo lo encontré cuando tuve la suerte de seguir a un niño en clase mientras trabajaba con su profesora. La profesora había decidido, en lugar de enseñar las asignaturas que tocaban esa semana, hacer algo distinto: se le ocurrió que lo que haría con los niños esa semana sería estudiar el concepto de empatía. Y es que, por supuesto, los grandes profesores parten de conceptos difíciles (como la empatía) y los traducen en algo que entiendan los niños. Pues bien, ella me contó que esa semana les había hecho a los niños una pregunta el lunes por la mañana. La pregunta era: ¿cómo crees que sería tu vida si fueras una tortuga?
Eduard Punset:
Una tortuga…
Richard Gerver:
Una tortuga. No sé por qué eligió la tortuga, pero se trataba de que los niños entendieran lo que se sentía al ser diferente, supongo. Luego la profesora centró el aprendizaje de toda la semana en responder a esta pregunta. Los niños seguían teniendo que estudiar matemáticas y lenguaje y ciencia y geografía… pero lo hacían con un propósito real, que era descubrir la respuesta a esa gran pregunta.
Eduard Punset:
Si la pregunta hubiera sido: «dime en qué consiste la empatía»…
Richard Gerver:
¡Buf! ¡No!¡Los niños habrían pasado de eso por completo! Habrían pensado: "¡esto será un palo!"
viernes, 1 de abril de 2011
Neurociencias
"El cerebro no busca la verdad sino sobrevivir.
Vanidoso y ególatra, nuestro cerebro trata de convencerse siempre de la opción más cómoda, de la que concuerda mejor con su propia realidad. Por eso memoria e inconsciente se encargan de ajustar lo que no encaja, de cambiar lo que no gusta, de eliminar lo que duele y de ensalzar lo que agrada."










