martes, 10 de junio de 2014

Ciega a citas, Premio Cadena 100


Foto extraída de la web http://www.cuatro.com
La noticia de que la serie Ciega a citas era galardonada en los Premios de Cadena 100 fue una alegría para todos los que allí trabajamos. Teresa Hurtado de Ory y Octavi Pujades, Alberto Carullo, consejero delegado de Big Bang Media, productora de la serie, y Pepa Sánchez Biezma, directora del área de Miniseries y Series diarias de Mediaset España recogían un premio que no os quepa duda, se ha sudado la gota gorda. Hacer una serie diaria en este país es como hacer una carrera de obstáculos en las olimpiadas. El formato de 50 minutos que se estableció en España, aún no sabemos por qué ni por quién, exige, por parte de todos, un tremendo esfuerzo. Y más aún si se trata de una comedia. Alargar la risa es harto difícil y es una pena con seguir la experiencia norteamericana donde el humor, cuanto más breve, más bueno. 

Foto extraída de la web http://www.cuatro.com
No es la primera vez que estoy en una serie diaria. De hecho he sido coordinadora de diálogos en una y editora en otra, así que me sé de sobra lo que es darse una paliza de trabajar, pues precisamente ambos puestos son de los que más exigen. Peor lo cierto es que siempre he admirado la labor de los escaletistas, para quienes aunque el volumen de trabajo sea menor (no tienen que dialogarse 54 páginas en menos de una semana o leerse y reescribir cinco o seis guiones a la semana como en el caso de los coordinadores) tienen que pensar mucho y bien en tiempo récord. Porque luego, si el capítulo es aburrido, la historia no gusta, o tal personaje cae mal, la culpa será de ellos. Es encomiable la gran labor de escritura que hacen en este país los escaletistas de series diarias, sobre todo ahora que también crean los argumentos, algo que antiguamente hacía el equipo de argumentistas.

Foto extraída de la web http://www.cuatro.com
Por eso, en unas condiciones que se han visto aún más endurecidas por la crisis, el éxito de Ciega a citas es un triunfo para todos, desde los pedazos de actores que duermen sólo cinco horas diarias para poder estudiarse los larguísimos guiones y sacrifican su fin de semana para ello, hasta el personal de plató y los directores, con la mayoría de ellos he tenido la feliz ocasión de trabajar antes y les quiero mucho,  que hacen lo imposible para que quepan en el plan de rodaje la cantidad de secuencias que tienen que grabar al día.

Foto extraída de la web http://www.cuatro.com
El esfuerzo, ahí lleva su premio. Y presiento que no será el último, porque la serie está francamente bien. Los actores lo bordan, para ser una diaria con presupuesto de diaria es muy digna de factura, sello característico de Big Bang Media, la historia gusta y sus diálogos divierten. Reconozco pasármelo bien cuando escribo a Maruchi, a Ángel, a Miguel o a Lucía. He tenido que desarrollar momentos hilarantes como el de los famosos tatuajes que se hacen Carlos, Pepe y Morcillo, un trío que siempre te lo pone difícil para no caer en el tópico machista y que puedas reírte de ello. Es difícil decir si hay un personaje que te guste dialogar más que otro. Natalia y Sergio son los personaje más serios, un poco el contrapunto para poder desarrollar momentos más serios que relajen el humor.

Piluca que es la encarnación de la resurrección de nuestra querida Belinda Washington, Kris y Simón, tan particulares ellos. Irene y Rodrigo que nunca dejan de sorprendernos con las dobleces que muestran sus personajes, aparentemente los más sosos y convencionales pero eso, aparentemente. Y Zabaleta, un encantador pez tropical en una pecera de pirañas.

Foto extraída de la web http://www.cuatro.com
Ciega a citas se merece esta tercera temporada que ahora se está diseñando y muchos premios más. Por el buen hacer de Big Bang Media, que ya demostró de lo que era capaz en Homicidios, de sus actores que seguro arrasarán en los premios del sindicato de actores, y por el equipo que se esfuerza para que vosotros, la audiencia, paséis una tarde agradable con nosotros. ¡Qué así sea por mucho tiempo!


jueves, 22 de mayo de 2014

ANITA CAZAFANTASMAS, la primera de una serie

Si el anterior post de este blog era para hablar de mi primer libro en imprenta como escritora, productora y editora, en éste toca hablar del segundo. Aunque Anita Cazafantasmas: El conde Drácula se ha escapado está aun en producción, hoy en la entrevista que me harán en el programa de Canal Sur Radio ¡Es… la vida! a partir de las 15:00h, vamos a hablar también de esta novela, la primera de una serie en torno al personaje de Anita Cazafantasmas.

Anita Cazafantasmas. Ilustración Sara Velázquez.

Desde su silla de ruedas, esta niña de once años es capaz de devolver al inframundo a las criaturas de toda índole que de allí se escapan. ¿Y cómo? Gracias, principalmente, a su valor y arrojo, sus características; a la inestimable ayuda de su tío Enrique, un profesor de instituto obsesionado con la ufología; y al poder de sus talismanes, la mayoría precolombinos y heredados de sus padres que poseen cualidades extraordinarias cuyo alcance Anita no siempre conoce. En estas aventuras cargadas de humor y misterio, con una acción trepidante desarrollada en capítulos muy cortos para facilitar la lectura a su público -a partir de ocho años-, Anita recibe también la ayuda, y en muchos casos todo lo contrario, de sus peculiares mascotas lisiadas. Nefertiti, una rata de cloaca en toda regla a la que la niña salvó la vida cuando unos niños se habían empeñado en cortarle la cola para ver si crecía de nuevo, como la de las lagartijas. Eúfrates, un gato canijo y lleno de heridas y magulladuras vestigios de miles de reyertas callejeras que Anita rescató del cementerio donde había nacido y sido abandonado. Ra, una araña gigante y peluda que debería ponerse a régimen, a la que Anita es a la que más mima de todas sus mascotas porque está coja de una pata. Y Cleopatra, una lechuza gris pardusca y herida en un ala, que comparte jaula con una cría de murciélago, Ramsés, que nunca aprende a volar por razones inexplicables y que en la lechuza ha despertado su instinto más maternal.   

Anita y sus mascotas. Ilustración Sara Velázquez.

Hemos mencionado que la saga de aventuras de Anita Cazafantasmas va de devolver al inframundo a las criaturas que de allí se escapan. Y esto merece su explicación, que como todo en esta serie es peculiar. Anita es la hija de un matrimonio de arqueólogos fallecidos. Pero también es nieta del señor Cristóbal, egiptólogo -esto explica el nombre de las mascotas-, que antes de morir aplastado por el siniestro ascensor de su casa, que juega un papel fundamental en las novelas, le dejó a su excéntrica esposa una bola de cristal adquirida en un mercadillo de El Cairo. Pues bien, la bola es mágica y abre una puerta al Más Allá por la que se cuelan los monstruos del imaginario y la cultura popular de todo el mundo. En esta primera novela es el famoso conde Drácula, para el que hemos rescatado incluso en su indumentaria el personaje más auténtico del folklore húngaro y se ha versionado su nombre original, Vlad Drăculea

Su abuela Amparo siempre abre la puerta de manera inconsciente, pues desconoce el poder de su bola, mientras hace su sesión semanal de espiritismo con las pobres viuditas de su barrio. Anita y su tío son los encargados de deshacer el entuerto, viviendo muchos sustos y desvelos cargados de humor e ironía.

El Conde Drácula. Ilustración Sara Velázquez.

Como todo lo que edito y produzco con ShotWords, Anita Cazafantasmas es un universo transmedia, donde controlamos el desarrollo, la producción y la distribución de sus productos derivados, tantos de mercadería como narrativos. Y es que una vez lanzada la primera novela y acabada su promoción mediante todo otoño con una serie de talleres y presencia en eventos transmedia de toda España, Anita Cazafantasmas se irá desarrollando a través de la web de su universo, que se lanzará en otoño, con novelas seriadas y animadas distribuidas on line a partir de enero del 2015.

Anita Cazafantasmas no habría sido posible sin la ilustradora Sara Velázquez, que ha diseñado un personaje de gran carisma e impacto visual, que desafía al mundo desde su silla de urdas, una limitación que a Anita no la hace rendirse jamás. Sara ha entrado en sintonía con este peculiar mundo sabiendo transmitir a partes iguales el humor y el misterio que emana de las historias. ShotWords es muy afortunada al poder contar con Jae Tanaka y Sara Velázquez en esta primera editorial exclusivamente transmedia que se abre en España. 


domingo, 18 de mayo de 2014

LA ILUSIÓN DEL PRIMER LIBRO

Portada de Jae Tanaka

Circus, una historia de autómatas no es, ni por asomo, mi primer libro. Más de una veintena de títulos publicados como dramaturga en solitario o en antologías, una novela infantil El origen de Skywoman, publicada en Portugal y varios relatos en distintas revistas. Entonces, ¿por qué este post va sobre la ilusión del primer libro? Cualquiera que me siga un poco lo sabe, es el primero que escribo, edito y produzco bajo mi sello ShotWords, dentro de la colección infantil y juvenil Ilusiofilia. Toda una aventura empresarial que me está entusiasmando. Aunque en España la transmedia aún sea conocida por muy pocos, todos la manejan sin saberlo, pues han seguido en mayor o menor medida a otros proyectos de este tipo de narraciones, como Pocoyó o Las tres mellizas; Star Wars o Matrix; o los recientes Juego de tronos o Águila Roja. Historias, todas ellas, que no se limitan al papel para existir y ser contadas, sino que se expanden y complementan sirviéndose de otros soportes como series de animación, juegos, video juegos, aplicaciones, cómics… Se expanden, esa es la palabra, invitando al lector a una experiencia mucho más completa e interactiva que la de mero lector.

Circus, una historia de autómatas es, además, mi primera novela destinada a un público juvenil, a partir de doce años, una edad complicada pues ya no son tan niños pero tampoco tan adultos, aunque se mueran de ganas por serlo. Las hormonas aun no han estallado, pero la pelusilla empieza a aparecer. Es muy difícil entender qué les interesa a estas edades, qué les gusta que les vean hacer y lo que no (recuerdo que a mis sobrinos les daba vergüenza que les viesen jugar en los columpios del parque, pero el caso es que aún les gustaban!). Y lo más complejo, el tono en el que había que escribirles. El resultado, que el ilustrador Jae Tanaka ha sabido acompañar en sus ilustraciones, es lo suficientemente maduro como para no avergonzarles y lo bastante cautivador para una edad en la que aún soñar no está prohibido. Un dibujo a tinta bajo la influencia de Edward Gorey y Tove Jansson a quienes Jae Tanaka ha trascendido sorprendiendo en su debut como ilustrador de libros, tras una dilatada carrera en la animación como responsable del diseño de los Clanners o presente en films como El Cid y Los Reyes Magos.

El faro-reloj. Ilustración de Jae Tanaka.

Con esta novela, que nació como idea de mi pareja para hacer un musical tras haber visto en Londres Charlie y la fábrica de chocolate, me enfrentaba a un reto como escritora en el que además, he vivido toda una experiencia narrativa. Había que conjugar muchas cosas. Una buena historia, atractiva, novedosa que hablase del bien y del mal; un niño como protagonista que debía convertirse en héroe; el circo y la magia de trasfondo; la ciencia compitiendo en un entorno de inflexión social y grandes avances como el que vivíamos, que extrapolábamos a finales del 1800 principios del 1900 por razones estéticas. Inevitablemente el steampunk llegó solo, ante tal combinación y siendo yo una curiosa del género, no podía ser de otro modo. 

Ha sido un reto duro, difícil, a veces frustrante y otras satisfactorio. Soy muy perfeccionista y revisaba la historia constantemente para no dejar ni un cabo suelto. Al tiempo que pensaba en esto, debía hacerlo también en que la historia se iba a transmediar empleando una fórmula diferente a la de nuestro universo ya creado La Tabla de Salomón. En el universo Circus el eje era el Inventor y su historia se iba a contar a través de la de los personajes que hacía prisioneros. Había que elegir muy bien a esos personajes y dar la información justa del Inventor, pues la experiencia interactiva estará en él, amén de crear el entorno adecuado dejando entrever ya algunas leyes del universo fantástico. Y lo más difícil en la transmedia, que el usuario de cada una de sus partes sienta que esta plataforma ha terminado, que la historia en ella contada tiene un final sorprendente y que cautiva, que si quiere, puede continuar participando en el universo y saber más de él siguiendo a otro personaje en otra plataforma. Pero la novela debía tener un final concluyente. Este es el verdadero reto de la transmedia.

El bosque metálico. Ilustración Jae Tanaka.
Circus, una historia de autómatas tenía otra particularidad. Se iba a contar por sets, como si de un musical se tratase, por decorados. Pero, además, por pantallas de juego.  La novela está dividida en tres grandes bloques: El Mundo Real; El Mundo de los Autómatas; Su Mundo (el del Inventor) y cada uno tiene sus propias leyes… En la barraca, el mundo de los autómatas, hay varios espacios, uno por cada elemento (aire, tierra, agua y fuego) donde los protagonistas han de superar varios retos para poder pasar de uno a otro, al más puro estilo de videojuego empleando un lenguaje literariamente bello. Una estructura complicada para una novela que sin embargo no podía parecerlo.

Ya estamos trabajando en la siguiente plataforma, una serie de animación por suscripción que contará la historia de otro de los autómatas y desvelará algo más acerca del Inventor… Pronto, la web del universo estará en marcha para que podáis seguir esta increíble historia transmedia. Mientras, nuestra web de ShotWords os mantendrá al tanto de todo en su apartado Noticias.

Aquí os dejo el enlace al libro. Qué lo disfrutéis...


miércoles, 23 de abril de 2014

Reflexiones para el Día del Libro

Este día es especial para mi, porque me toca celebrarlo no solo como escritora y amante de los libros, sino como editora, uno de los palos que toca mi empresa ShotWords. Cierto vértigo, ilusión y curiosidad me invaden en un día tan señalado. Una echa la vista atrás y no sabe aún muy bien cómo ha llegado hasta aquí, aunque sí el por qué.

Una mañana me desperté del éxito que tenía como guionista de TV y el prestigio como dramaturga preguntándome si había llegado ya hasta donde quería. Había algo que llevaba acompañándome toda la vida, la afición por la literatura de género de terror y ciencia ficción y por la literatura infantil y juvenil en los últimos años, y que alimentaba a base de libros sacados de la biblioteca, ingentes compras en Amazon y ferias del libro y sobre todo, asistiendo a talleres en la Escuela de Escritores y la Escuela de Fantasía. En sus aulas me reencontré con la poesía y relato, en realidad mis comienzos en la escritura cuando era una adolescente. Pero sobre todo, gracias al aliento de mis profesores, me di cuenta de que el gusanillo de la creación literaria de género anidaba en mi y que éste jamás se vería satisfecho en un panorama televisivo poco dado a las apuestas arriesgadas.

Empezó así una tímida andadura algo irregular en el mundo de la literatura fantástica, infantil y juvenil. Relatos de terror en fanzines y webs latinoamericanas, publicación digital de mi primera novela para niños… Hasta que llegó la idea de montar una editorial para materializar con decisión los sueños literarios. El resto, ya se ha contado en este mismo blog en anteriores ocasiones. La editorial pasó a ser una empresa creadora y productora de contenidos transmedia, una nueva forma de hacer literatura a la que el género fantástico y el público más joven le venía que ni pintado.

Además del sueño de publicar novelas de estas características, otra de mis pasiones, la ilustración y el dibujo, se hacían también realidad al contar en Shot Words con el talento y la ilusión de dos excelentes dibujantes, Sara Velázquez y Jae Tanaka, que han dado imagen a mis palabras de una forma tan magistral que aún cuando las veo se me saltan las lágrimas. 

De pequeña recuerdo que me lamentaba, rodeada de hermanos artistas, de no haber heredado el don de mi padre para los pinceles. Me reconforta pensar que heredé otro, el de la escritura, y que el tiempo me ha enseñado a que sean los que poseen el talento de la plástica quienes den luz y color a mis hojas  blancas moteadas de negro.

Hoy, este día del libro del 2014, será para mi una fecha especial. Porque es el día en el que eché la vista atrás para decirme a misma me siento muy afortunada. Afortunada de haber encontrado el valor y las palabras adecuadas para escribir dos novelas. Afortunada porque yo misma, acompañada de unos socios maravillosos y un equipo excelente, las he editado.

Afortunada porque me queda vista en los ojos para seguir leyendo, corazón para seguir echando pasión a lo que escribo, cabeza para seguir construyendo mundos y coraje para seguir encontrar caminos en un mundo difícil y maravilloso en el que aún quedan muchos libros por leer y escribir.

Larga vida al libro.




sábado, 12 de abril de 2014

Costó pero ya es una realidad

Muchos meses de trabajo, más aún de reuniones, esfuerzos, puesta a punto, dinero, más reuniones, más pensar… Y escribir mucho.

Mis socios Daniel Strömbeck y Eduardo Martínez y nuestros colaboradores Raquel Nieto, Moisés Robles, Sara Velázquez y Javier Almazán, ya podemos presumir de web de empresa: www.shotwords.com

Ha sido un camino largo que ahora nos colma de felicidad e ilusión, aunque sabemos que aún hay mucho que recorrer. Por lo pronto, nuestros tres primeros libros, uno de ellos un ensayo que recoge nuestra investigación sobre narrativa transmedia y ciberliteratura en el siglo XXI, y tres novelas ejes de universos transmedia que hemos creado, saldrán a la venta entre mayo y junio. A partir de ahí, a seguir creciendo y construyendo.



Nuestro misión: generar y producir historias transmedia para las que desarrollamos también la imagen gráfica y visual y donde creamos y desarrollamos universos narrativos de género fantástico y aventura para distintos públicos proponiendo nuevos tipos de narraciones sin hilo conductor lineal (inicio, nudo y desenlace) con el fin de promover la interactividad del usuario y el uso de la tecnología en la narrativa.



En el universo transmedia La Tabla del rey Salomón, hemos fantaseado con la historia oculta de España: todo nuestro devenir ha estado ligado a un objeto legendario. En el universo steampunk Circus, retratamos la Europa de principios del 1900 que empieza a vivir con curiosidad y cautela los prodigios de la ciencia en el nuevo siglo (una situación paralela a la que vivimos ahora). En el universo infantil de misterio y diversión Anita Cazafantasmas, mostramos la cultura precolombina y la visita de los extraterrestres a nuestro mundo a partir de diversas teorías a las que se enfrenta una niña desde su silla de ruedas. El universo de terror para adultos Penumbra juega con una siniestra realidad paralela cuyas puertas están ocultas en los monumentos más emblemáticos de nuestras ciudades.



ShotWords es más que un reto empresarial. Para mi, es un reto sin precedentes como narradora. Un antes y un después en una carrera que durante años ha versado en contar historias. Ahora, esas historias no tienen fin, se expanden por distintas plataformas que se rigen por sus propios códigos narrativos, muchos de ellos aún por inventar. A mis cuarenta años y veinte de carreras, ShotWords es para mi como comenzar de nuevo. Vertiginoso y excitante, ¿no os parece? Os invito a acompañarme en esta nueva aventura…




jueves, 30 de enero de 2014

Empieza un nuevo año

Precisamente mi última entrada en esta bitácora, que no en este blog pues en la pestaña Noticias voy colgando con regularidad mis estrenos, premios y publicaciones, hablaba de un cambio de vida. Éste ha sido el causante de mi abandono de la bitácora, donde por otro lado sólo escribo si lo considero importante (no estamos para perder el tiempo leyendo tonterías que hay mucha lectura en la red).

¿En qué ha consistido finalmente el cambio de vida? En un estrés que te cagas; una tensión que me hacía saltar a la primera y estar negativa con todos y con todo; mayores exigencias para conmigo (y por añadidura con los demás)… Bueno, y otras cosas buenas. He aprendido mucho, me he relajado a la hora de liderar un equipo; creo que he madurado bastante, a pasos agigantados, como escritora y como empresaria (en este sentido aún me queda mucho, pero ya es inevitable, siempre supe que acabaría montando mi propio lo que sea).

Desde octubre hasta ahora el esfuerzo y el tiempo dedicado han sido titánicos. He tenido que dejar cosas de lado (mi inglés, la bitácora, la televisión que he ido retomando poco a poco…) En Navidades tuve que parar porque me iba a dar algo. ShotWords se lanzará en mayo, aunque la Web y algunos de sus libros saldrán antes, a finales de febrero. Hasta entonces, todavía queda un buen tirón, pero la verdad es que estamos muy contentos y animados, sobre todo desde estas Navidades que todo tomó forma y entraron los colaboradores y el nuevo socio, que imprimieron una energía y una ilusión que a Eduardo y a mi nos supo a gloria. Desde aquí gracias a Javier Almazán, Sara Vega y a nuestro socio Daniel Strombeck por su increíble trabajo.

Al tiempo que le he dedicado a SW se le suma mi salto al cine como guionista con la asociación entre Antonio Velázquez y yo, algo que ha surgido de manera espontánea y casi los dos sin proponérnoslo, pero ahí estamos, peleando la mar de felices por sacar adelante las historias que queremos contar juntos en cine y teatro; y mi labor el en colegio de mi hijo, donde he puesto en marcha varios proyectos culturales como una revista, talleres y un rincón de crítica literaria, y además, fui una d ellas tres madres que ganó las elecciones al Consejo Escolar. Vaya, que parar lo que se dice parar, no he parado.

En vista de todo ello, no voy a hacer una lista de propósitos para Año Nuevo como suelo hacer. Bastante tengo con mantener y llevar a buen puerto todo esto que empecé el pasado otoño…




miércoles, 30 de octubre de 2013

Cambiando de vida

Este fin de semana leí un interesante artículo en El País acerca de la búsqueda de empleo. Se llamaba LA MUERTE DEL CURRICULUM VITAE y lo firmaba Borja Vilaseca. Venía a decir poco más o menos algo que yo ya sufrí en mis carnes hace dos años: el trabajo estable se ha terminado; eso de que nos den empleo se acabó; el sistema industrial ha hecho crack; la educación para este sistema ya es obsoleta; y las instituciones públicas no pueden soportar tanta demanda, bien sea por mala gestión bien por un crecimiento de la población desmesurado. Tomar las riendas de nuestra vida, entrenar la inteligencia financiera, descubrir el propósito porfesional, cultivar nuestra inteligencia emocional, cambiar de mentalidad, hacer algo que nos apasione, decidir el rol laboral, creer en uno mismo, o desarrollar la marca personal eran algunos de los puntos que trataba el artículo.

Ha eso me he estado dedicando los dos últimos años. Ha sido duro, agotador e intenso. Estar en la cuerda floja no le gusta a nadie. La impotencia dio paso a la depresión, ésta luego al cabreo y del cabreo a la toma de decisiones. No podía seguir pensando que la televisión me iba a dar de comer para siempre. Además, era el momento de decidir yo misma las historias que quería contar. Dos años de formación agotadora sobre tecnologías, redes, negocios culturales, nuevas formas narrativas, géneros, idiomas... Un estrés, la verdad, y más teniendo a mi cargo a un niño pequeño. Pero ahora puedo decir que estoy contenta y feliz. 

       CIRCUs
Me dispongo a dar el salto al cine en los términos que yo quería, con una historia propia y un compañero de viaje excepcional. Estoy a punto de digitalizar toda mi obra dramática, rama de mi carrera en la que también he decidido dar un giro y regresar a la dirección y producción de mis propios textos, justo tal y como hice diez años atrás, cuando un sistema de subvenciones que no incentivaron para nada la creación de una industria teatral me hizo desistir de ser empresaria.

Y por último ShotWords da al fin el salto al vacío. Como ya hemos contado en el blog dos de nosotros montamos editorial dedicada a la narrativa transmedia. Por el camino se nos han unido compañeros entusiastas y muy creativos que nos han animado en nuestro empeño. La crisis al final ha sido para mi una oportunidad. He podido tomar las riendas de mi vida creativa que tengo la sensación ha estado en manos de otros en los últimos tiempos. 


Esto también me ha hecho darme cuenta de lo mal aprovechados que estamos los trabajadores con talento y capacidad en este país. Estoy segura de que cualquier empresario norteamericano habría sacado más partido de alguien como yo, con un perfil profesional tan completo y con tal capacidad de iniciativa e inventiva, de lo que lo han hecho los empresarios españoles quienes a fin de cuentas miran por su dinero sin pensar más allá. El bien común, el crecimiento colectivo, nos beneficia a todos a la larga. Por eso, creo que la crisis me ha beneficiado, pues seré yo ahora misma, en mi propia empresa, la que me saque partido. 

Todo esto no lo cuento aquí para echarme flores, sino para estimular a quienes me lean. Estoy seguro de que valéis más de lo que os creéis. Es más, estoy convencida de que al sistema que ha imperado desde la Revolución Industrial de finales del 1800 no le ha interesado en absoluto que penséis en vuestra valía y vuestras verdaderas posibilidades. Y los empresarios españoles no les interesa nada más allá de su casa en la Moraleja y mantener su coche caro siempre a punto. 

Por eso, os animo primero a leer el artículo que arriba referenciaba en este link y luego que reflexionéis sobre ello. Se que muchos dirán: "pero es cuestión de carácter", "yo para eso no sirvo", "no soy tan valiente como tú"... Bueno, como dice mi maestro de yoga cuando estoy a punto de rendirme ante una postura: "el yoga no es una cuestión de fuerza, sino de voluntad".