domingo, 10 de julio de 2011

Art Donovan

Para muchos, el  Steampunk en el arte no es más que cacharrería y latón, un montón de artilugios sin sentido, curiosos, puede, pero que no dejan de ser una paja mental del que las creó...



Para mi gusto, se trata más bien de un juego de ingenio creativo, donde los artistas buscan en gran parte de los casos la forma de aunar en una sola pieza de arte el pasado y el futuro en una estética agradable unas veces, extravagantes otras y casi siempre, punk.




La controversia, en realidad discurso oculto, reside en que lo que parece un artilugio pasado de moda está en diálogo con el futuro más lejano, como tratando de tomar los restos de nuestra moderna sociedad tecnológica y la recreación en cosas útiles.

Romanticismo científico de la época victoriana se miran cara a cara con nuestro presente real y con ese futuro tantas veces imaginado…

Esta sección del blog nace tras la inspiración que recibí al ver como una exposición que tuvo lugar en el Museo de Historia de la Ciencia de Oxford en febrero del 2010. El Museo alberga la colección más completa de objetos de relevancia dentro del mundo académico en la historia científica. Para esta exposición, se reunió a más de doce artistas de renombre mundial del Steampunk de los Estados Unidos, el Reino Unido, Japón, Países Bajos y Australia. Estos artistas exhibieron esculturas e invenciones inspiradas en las creaciones evocadoras de los científicos y autores de la época victoriana, con las características y cualidades de los diseños originales reconvertidos en objetos para la vida en el siglo 21.

Iremos repasando aquí a algunos de aquellos artistas, y el primero de ellos es Art Donovan (Arthur W. Donovan).


Este artista estadounidense tiene la habilidad de convertir la luz en auténticas esculturas. Sus lámparas, hechas a mano por el mismo, son auténticas piezas de museo, pero también, porque no, románticos elementos decorativos para el hogar. De hecho, está muy cotizado en ciertos círculos de diseñadores de interior y decoradores…


Su extensa oferta la conforman lámparas de pared ya sean suspendidas o con cable y emplea habitualmente latón macizo, el bronce, el cobre, el acero, la caoba y el vidrio.

Algunas de sus piezas son de una ingeniería asombrosa. Al verlas, uno cree estar en otro tiempo, incluso algunas piezas me han evocado al submarino del Capitán Nemo por su relación con el mundo de la náutica…



Otras son mucho más románticas, incluso con cierto exceso de rococó. Pero creo que lo mejor en estos casos, es que cada cual saque sus conclusiones… Las fotos aquí expuestas y muchas más se pueden encontrar en: http://www.donovandesign.blogspot.com.

lunes, 27 de junio de 2011

La magia escénica de Han Sungpil




En Façade, el artista coreano Han Sungpil muestra mediante el montaje digital y la superposición de imágenes las fisuras que se producen entre lo que se ve y lo que se cree estar viendo al llevar una escena a un plano de dos dimensiones diferentes. No exento de delicadeza y poesía en lo que nos muestra, el resultado es inquietante, lleno de preguntas que el espectador se hace hacia lo que está viendo con la extraña sensación de encontrarse dentro de un sueño, una representación teatral e incluso un acertijo.

Un espejo, una realidad tridimensional, un decorado, una ficción... ¿Lo que vemos es real o sólo una recreación llena de simbolismo? No hay mejor artista que el que genera preguntas de difícil respuesta. Una vez más, la galerista Blanca Berlin demuestra su buen ojo para descubrirnos a grandes fotógrafos del panorama artístico internacional.


Ante las fotos del artista uno es consciente de encontrarse frente a un juego que Han Sungpil propone, un ejercicio realizado deliberadamente para producir un engaño en la manera de percibir la imagen, artificio que resulta de una gran belleza, plasticidad y sutileza donde el equívoco obliga a indagar en la foto, escarbar en su sentido más allá de lo estético. Como se puede leer en la introducción a la exposición, "el objeto real es sometido a una doble suplantación de la realidad, primero, mediante la imagen conseguida con la técnica del trampantojo y después, con la propia fotografía. Es el duplicado de un duplicado, con el que el artista consigue difuminar la diferencia entre lo auténtico y lo ilusorio creando una realidad virtual".



La exposición puede verse en la galería Blanca Berlin, calle Limón 28. Madrid. (www.blancaberlingaleria.com)
Exposición: Façade
Autor: Han Sungpil (Seúl, Corea del Sur, 1972)

Fecha de inicio: 1 de junio, 2011
Clausura: 10 de septiembre, 2011
Horario de verano: lunes a sábado de 10.30h a 14.30h y de 18h a 22h (jun y jul), 17h a 21h (ago y sep)

domingo, 12 de junio de 2011

A modo de introducción





En esta nueva sección que se inaugura hoy, pretendo dar a conocer una corriente artística y literaria tan apasionante como poco conocida en nuestro país, el Steampunk, con grandes artistas y no menos seguidores en el mundo anglosajón. Una vez al mes comentaré a algún creador o alguna obra en concreto, ya sea literaria o audiovisual.


Pero para empezar... ¿qué es el Steampunk?




El steampunk es un subgénero de fantasía y ciencia ficción que denota trabajos ambientados en una época o mundo en donde la energía a partir del vapor es todavía usada ampliamente —siglo XIX y con frecuencia en la Inglaterra de la Era Victoriana—, pero con elementos prominentes de ciencia ficción o de fantasía, inventos tecnológicos ficticios como los encontrados en las obras de H. G. Wells o desarrollos tecnológicos reales como la computadora en una fecha más temprana. Frecuentemente se lo asocia con el cyberpunk y comparte unas bases similares de fanáticos y temática de rebelión, pero desarrollado como un movimiento separado (aunque han tenido influencias considerables entre sí).






El término steampunk nació en la década de los años 80 y es una variación del cyberpunk; los primeros relatos de este género fueron novelas negras o pulp fiction propias del cyberpunk pero ambientadas en la «era del carbón y vapor» o era victoriana propia de los cuentos de Charles Dickens.


Con posterioridad a esta Era Victoriana de fantasía se le introdujeron nuevos elementos, como excéntricas máquinas de vapor, complicados trabajos de artesanía mecánica, autómatas propulsados de las más exóticas formas y dotados de inteligencia, etc., lo que convirtieron a este subgénero en un mundo de fantasía mágico cargado de barroquismo, algo alocado y grotesco, que convive entre la niebla de Londres, lugar de acción habitual de este género.




El género recurre usualmente a realidades supuestas en las que la civilización ha tomado un camino científico diferente al actual, reemplazando la electrónica, los combustibles nucleares y fósiles y otros avances por la tecnología del vapor y del combustible de carbón. En ocasiones se plantea la posibilidad de haber avanzado a la actual era de la informática por medio de máquinas sumadoras similares a la de Charles Babbage (con ruedas dentadas y tarjetas perforadas) en vez de la válvula de vacío y posteriormente del transistor.




El género recoge estas posibilidades, un mundo que parece anclado en las historias de Julio Verne y H.G. Wells pero lejos de la realidad, tan avanzado científicamente (en su extraña y retorcida forma de hierro, carbón y vapor) como el nuestro.
Tiene lugar en un siglo XIX, en una Era Victoriana alternativa, donde los problemas de esa época (superpoblación, racismo, pobreza y desempleo) conviven con los más extraños inventos propulsados por carbón y vapor.


Lejos de ser sólo un subgénero literario de ciencia-ficción, el steampunk se ha trasladado al mundo del cine (Wild Wild West, La liga de los hombres extraordinarios o incluso Regreso al futuro III); al de animación, con películas como El castillo ambulante o Steamboy, o series como Last Exile; a la novela gráfica o cómic (SteamPunk o La Liga de los Caballeros Extraordinarios), o al mundo del videojuego (con títulos como TimeShift o los «Vinci» del juego Rise of Legends así como la exitosa saga de Thief, o el esperado título para Wii Epic Mickey), y por último la película y el comic de Van Helsing un cazador de vampiros que lucha contra los monstruos de la época victoriana, muy similar en la mezcla que hace de varios monstruos de novelas de aquella época.

Se debe mencionar también a la subcultura que mueve este género conocido como steampunk, el neo-victorianismo, un más que barroco conjunto de tópicos de esta era que juegan y conviven con elementos actuales.

miércoles, 4 de mayo de 2011

Bin Laden... ¿muerto?


Una amiga activista comentaba en un email: "Tengo mis dudas sobre este asesinato. Se habló hace tiempo que Bib Laden estaba muerto, lo comentó en una entrevista la ex presidenta de Pakistan antes de ser asesinada. Habría que contemplar que en estos momentos les viene bien a EEUU y Occidente en general declarar su muerte, o quizás realmente provocarla. Se reafirma el drama de las Torres en un momento en el que se está cuestionando cada vez más sectores las causas y los autores de esta masacre; en un momento donde Occidente necesita otra vez colaborar y manipular grupos islamistas armados como tal vez en Libia y Siria, y en un momento donde hay que reactivar algo de cara a Afganistan donde están en una situación crítica."

Acompaño estas palabras con las de un artículo recibido de Rebelión y que se titula: Matar a Bin Laden, resucitar a Al-Qaida. Os recomiendo su lectura, es breve y además de bien escrito es muy esclarecedor.

Santiago Alba Rico
Rebelión


Una de las grandes sorpresas que habían deparado los levantamientos populares en el mundo árabe es que habían dejado momentáneamente fuera de juego a todas las fuerzas islamistas y muy especialmente, claro, a la más sospechosa y extremista, Al-Qaida, marca comercial de oscuro contenido largamente instrumentalizada para sostener dictadores, reprimir toda clase de disidencia y desviar la atención lejos de los verdaderos campos de batalla. Con indicaciones de amplio espectro, como la aspirina, Bin Laden
reaparecía cada vez que hacía falta atizar la “guerra contra el terrorismo”; se le mantenía con vida para agitar su espantajo en encrucijadas electorales o para justificar leyes de excepción. Esta vez la situación era demasiado grave como para no usarlo por última vez, en una orgía mediática que eclipsa incluso la boda del príncipe Guillermo e introduce efectos muy inquietantes en el mundo.

Cuando parecía relegada al olvido, definitivamente arrinconada por los propios pueblos que debían apoyarla, reaparece Al-Qaida. Un desconocido grupo, en nombre de esa patente, asesina a Arrigoni en Palestina; días después, en plena efervescencia de las protestas antimonárquicas en Marruecos, una bomba estalla en la plaza Yamaa Fna de Marrakech; ahora reaparece Bin Laden, no vivo y amenazador, sino en toda la gloria de un martirio aplazado, estudiado, cuidadosamente escenificado, un poco inverosímil. “Se ha hecho justicia”, dice Obama, pero la justicia reclama tribunales y jueces, procedimientos sumariales, una sentencia independiente. Más sincero ha sido George Bush: “Es la venganza de los EEUU”, ha dicho. “Es la venganza de la democracia”, ha añadido, y miles de demócratas estadounidenses zapatean de alegría delante de la Casa Blanca, saltando con bárbara euforia sobre tibias y calaveras.

Pero democracia y venganza son tan incompatibles como la pedagogía y el infanticidio, como el alfabeto y el solipsismo, como el ajedrez y el juego. A los EEUU les gustan los linchamientos, sobre todo desde el aire, porque sabe que son más poderosos que los principios. “El mundo siente alivio”, afirma Obama, pero al mismo tiempo alerta de “ataques violentos en todo el mundo tras la muerte de Bin Laden”. ¿Alerta? ¿Avisa? ¿Promete? ¿Qué alivio puede producir un asesinato que -se dice al mismo tiempo- pone en peligro a aquellos a los que presumiblemente se quiere salvar?

Este era el momento. Al-Qaida vuelve a dominar la escena; Al-Qaida vuelve a saturar el imaginario occidental. Mientras el presunto cadáver de Bin Laden se arroja al mar, Bin Laden se apodera fantasmalmente de todas las luchas y todas los deseos de justicia. Se cumplirá el vaticinio de Obama: habrá ataques violentos por todas partes y el mundo árabe-musulmán volverá a ser un bullicio de fanatismos y decapitaciones, quieran o no quieran sus poblaciones. Entre democracia y barbarie, es evidente, EEUU no tiene duda: la barbarie se ajusta mucho más al “sueño americano” (y, por supuesto, al
delirio israelí).

No sabemos si realmente han matado a Bin laden; lo que está claro es que el esfuerzo por resucitar a toda costa a Al-Qaida pretende matar los procesos de cambio comenzados hace cuatro meses en el mundo árabe.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.




lunes, 2 de mayo de 2011

Estocolmo, ciudad de inspiración



¿Por qué Estocolmo es una ciudad tan mágica? Bellos edificios donde se mezcla lo moderno con lo medieval sin agresión alguna... Bosques en medio de la ciudad y la absoluta presencia del agua de esta gran Venecia... La pureza del aire, la tranquilidad de su tráfico, la cortesía y educación de los suecos, que nunca se alteran, ni gritan, ni parecen estresados... El respeto a los niños, el mimo que dan a su educación artística, a su ocio, a su espacio y a su desarrollo... Sus tiendas de ropa, de diseño para el hogar con atrevimiento y color, los hombres con peinados arriesgados... Sus artistas, innovadores y originales, fotógrafos de lo imposible, ilustradores de vanguardia. Bailarines donde mires; jóvenes ensayando una obra de teatro al pie de una iglesia del siglo XVI... Estocolmo, ciudad para visitar y quedarse si buscas la inspiración.

Abismo entre dos generaciones


El inestimable REDES de TV2 vuelve a hacerme las veces de inspiración para el inicio de un nuevo mes en mi blog. El programa contó en una ocasión con la presencia de Richard Gerver, considerado un líder de la nueva educación que incluso conseja a instituciones y gobiernos sobre cómo debe adaptarse la enseñanza a las nuevas generaciones. Richard Gerver cree en devolver la pasión por la enseñanza a los profesores y el placer del aprendizaje a los alumnos. "Los niños de hoy son probablemente la generación más sofisticada que jamás haya existido", afirma. Me pareció interesante transcribir aquí la entrevista que Eduard Punset le hizo. Curiosa no sólo para padres y docentes, sino también para todos aquellos preocupados en las nuevas generaciones..

Eduard Punset:

Richard, nos has convencido de que los niños de hoy en día no se parecen a los que fuimos nosotros, y que el mayor reto de la educación es asumir este cambio de la sociedad, ¿no? ¿En qué sentido son distintos?

Richard Gerver:

Creo que al nacer somos esencialmente iguales, siempre hemos nacido igual. Pero las condiciones y el entorno donde crecen ahora han cambiado y, por eso, los niños cambian como personas a medida que van madurando. Y me parece que la diferencia más importante radica en que, como los medios de comunicación tienen un alcance increíble en la actualidad, gracias a Internet, a la televisión, a las conexiones vía satélite… están expuestos a problemas y oportunidades para entender y conocer y aprender y experimentar cosas que, cuando nosotros éramos niños, no estaban ahí. Nosotros crecimos y nos criamos en comunidades pequeñas. Aprendimos mucho de nuestros padres, de nuestros profesores y de las personas que vivían en la misma comunidad que nosotros...

Eduard Punset:

…y de los libros.

Richard Gerver:

Exacto, ¡y de los libros! Teníamos experiencias bastante limitadas, y además nos costaba bastante tiempo irlas forjando. En cambio, a los niños de hoy se los bombardea con experiencias, conocimiento e información. Creo que saben más cosas, pero que no necesariamente son más sabios. No se han vuelto más sabios, pero sí están expuestos a más cosas y eso ha cambiado su perspectiva del mundo.

Eduard Punset:

¿Y qué hace que una experiencia sea una fuente de aprendizaje? Es decir, ¿crees que hoy en día los niños tienen que ser más resistentes o más interactivos o… qué es lo que hace que los niños actuales puedan ser más listos?

Richard Gerver:

Creo que la clave está en el término empoderamiento. Creo que los jóvenes de hoy se sienten cada vez más desconectados de la sociedad. Y creo que esto sucede porque la cultura y el mundo han cambiado muchísimo en una sola generación. El mundo siempre ha ido cambiando, pero últimamente ha cambiado exponencialmente, a una velocidad sin parangón. Esto ha abierto una brecha generacional realmente grande entre la juventud de hoy y los ciudadanos adultos. Me parece que de ahí viene este alejamiento cada vez mayor, y creo que los jóvenes tienen mucho que decir sobre lo que quieren del mundo y lo que creen que el mundo debería ser, pero también creo que no están seguros de cuál es su lugar, ni están seguros de cómo pueden influir positivamente en la sociedad que les rodea. Y me parece que nosotros, como generación adulta, sentimos lo mismo: nos sentimos amenazados por lo que saben los jóvenes y por cómo viven la vida, tal vez más que antes. Lo que deberíamos hacer (y es el mayor reto que tenemos por delante) es cerrar esta brecha, y asegurarnos de potenciar las capacidades de nuestros hijos para que sientan que pueden ocupar un lugar positivo y constructivo en el mundo y que pueden volverse ciudadanos activos para desarrollar el futuro.

Eduard Punset:

Es curioso… ¿sabes? He estudiado mucho desde una perspectiva científica las dimensiones de la felicidad… Y, en lo referente a la felicidad, hay algo que hemos aprendido, y es que no importa tanto la felicidad en sí misma, sino que decimos que la felicidad se encuentra en la sala de espera de la felicidad. Y, en tus libros, mencionas algo muy parecido sobre la educación: dices que, en la educación, lo que importa no es la meta del viaje, sino lo que se hace durante el recorrido. ¿Nos lo puedes explicar?

Richard Gerver:

¡Claro! Creo que la educación siempre se ha basado en enseñarles a los niños cosas que condujeran a resultados. Siempre nos hemos centrado en el producto final. Y, por supuesto, en la mayoría de los sistemas educativos el producto final equivalía tradicionalmente a las calificaciones académicas.

Eduard Punset:

¡Eso es!

Richard Gerver:

Por tanto, el sistema se ha diseñado para garantizar que todos los niños consiguieran los mismos objetivos académicos durante su trayectoria escolar, y los profesores se han obsesionado con preparar a los niños para esas metas.

Eduard Punset:

…para estas certezas.

Richard Gerver:

Sí, exacto. Como consecuencia de eso, en cierto modo hemos olvidado que lo bueno de la educación está en realidad en la experiencia, en el momento, en la alegría de descubrir algo, en la satisfacción de tener una pregunta y poder buscar una respuesta, y no necesariamente en la propia respuesta. Creo que muchos niños y muchos profesores en el sistema educativo se sienten frustrados porque, por culpa de las presiones y la obsesión por los resultados, la magia del viaje se ha disipado. Me parece que éste es el motivo por el que cada vez hay más niños que abandonan los estudios enseguida que pueden, porque no ven en ellos ninguna pasión, ninguna emoción, y es a raíz de esta fijación con el destino final que ignora la alegría de lo que pasa por el camino.

Eduard Punset:

He escuchado la palabra pasión repetidamente en tus conferencias, en tus libros. ¿Cómo relacionas la pasión con los profesores?

Richard Gerver:

¡Lo primero que tenemos que preguntarnos es por qué los profesores deciden ser profesores! Los profesores eligen dedicarse a la docencia porque les apasiona hacer algo por los niños, por los jóvenes. Por eso se dice a menudo que la docencia es una vocación, un llamamiento, casi como el deseo de hacerse cura. Y nace de una pasión, brota del corazón, surge de la convicción de que, como persona, uno tiene la responsabilidad de hacer algo para cambiar las cosas, para tomar a los jóvenes de la mano y conducirlos a un lugar mejor.

En mi experiencia, todos los jóvenes que deciden hacerse profesores lo hacen por esta pasión. Desgraciadamente, lo que ocurre después es que el sistema está tan ordenado, tan reglamentado, tan centrado en los resultados específicos que, en cierto modo, perdemos la pasión por culpa de la presión. Y esto provoca que la pasión no se les transmita a los niños ni revierta en su experiencia de aprendizaje. En mi opinión, es vital mantener la pasión de los profesores para que puedan vivir esa vocación, ese deseo de capacitar y guiar y ayudar a los jóvenes de un modo expansivo. Si lo logramos, ¡entonces los niños también sentirán esa pasión! ¡Y de veras que así debe ser!

No en vano la mayoría de los que hemos consagrado nuestra vida a la educación lo hemos hecho porque nos encanta el viaje, nos encanta el descubrimiento, nos encanta investigar y descubrir cosas nuevas.

Eduard Punset:

Te has convertido en una especie de gurú mundial en el tema de la educación, especialmente porque fuiste el director de una célebre escuela que se convirtió en un proyecto conocido en todo el mundo. Me refiero a Grangeton...

Richard Gerver:

Grange. Sí.

Eduard Punset:

Grange, el proyecto Grange. ¿Qué tenía de especial?

Richard Gerver:

Bueno, siempre he creído que los niños necesitan entender por qué están aprendiendo. Y no solamente tienen que saber que aprender es importante para su futuro a largo plazo, sino que es necesario que se den cuenta de que aprender puede cambiarles (para bien) la vida ahora. Además, especialmente con los más pequeños, es importante que entiendan el contexto, ¿sabes? Si le dices a un niño de seis años: "esfuérzate mucho en la escuela porque algún día eso te ayudará a encontrar un buen trabajo"… qué quieres que te diga, ¡para la mayoría eso está demasiado lejos!

Así que para mí se trataba de asegurarme de poder decirles a los niños de seis años: «¡mira hasta qué punto estudiar puede mejorarte la vida ahora!» y también de ayudarles a estar implicados durante todo el proceso. Grangeton fue una manera de hacerlo, porque se basaba en eso… Cuando observamos a los niños que todavía no son suficientemente mayores como para ir a la escuela y miramos cómo aprenden, vemos que aprenden mediante la acción, mediante el juego, la experimentación. Por ejemplo, los niños fingen ser médicos, o enfermeras, o profesores. ¡Aprenden muchísimo de esto! Realmente conectan con el juego y les aporta mucho.

Eduard Punset:

Y a veces… perdona que te interrumpa, pero a veces te he escuchado decir que es mejor, en lugar de enseñar una asignatura concreta, formular una pregunta bonita. Como la de la tortuga, por ejemplo.

Richard Gerver:

¡Exacto!

Eduard Punset:

¿Cuál era el ejemplo?

Richard Gerver:

El ejemplo lo encontré cuando tuve la suerte de seguir a un niño en clase mientras trabajaba con su profesora. La profesora había decidido, en lugar de enseñar las asignaturas que tocaban esa semana, hacer algo distinto: se le ocurrió que lo que haría con los niños esa semana sería estudiar el concepto de empatía. Y es que, por supuesto, los grandes profesores parten de conceptos difíciles (como la empatía) y los traducen en algo que entiendan los niños. Pues bien, ella me contó que esa semana les había hecho a los niños una pregunta el lunes por la mañana. La pregunta era: ¿cómo crees que sería tu vida si fueras una tortuga?

Eduard Punset:

Una tortuga…

Richard Gerver:

Una tortuga. No sé por qué eligió la tortuga, pero se trataba de que los niños entendieran lo que se sentía al ser diferente, supongo. Luego la profesora centró el aprendizaje de toda la semana en responder a esta pregunta. Los niños seguían teniendo que estudiar matemáticas y lenguaje y ciencia y geografía… pero lo hacían con un propósito real, que era descubrir la respuesta a esa gran pregunta.

Eduard Punset:

Si la pregunta hubiera sido: «dime en qué consiste la empatía»…

Richard Gerver:

¡Buf! ¡No!¡Los niños habrían pasado de eso por completo! Habrían pensado: "¡esto será un palo!"

viernes, 1 de abril de 2011

Neurociencias


He querido hacer mi primera aportación del mes de abril, este tan primaveral, con una frase del programa Redes dedicado a la neurociencia y que me pareció, cuanto menos, curioso. Para reflexionar un poco, que no todo puede ser primavera, playa y cervecita...

"El cerebro no busca la verdad sino sobrevivir.

Vanidoso y ególatra, nuestro cerebro trata de convencerse siempre de la opción más cómoda, de la que concuerda mejor con su propia realidad. Por eso memoria e inconsciente se encargan de ajustar lo que no encaja, de cambiar lo que no gusta, de eliminar lo que duele y de ensalzar lo que agrada."